Nuestros Mártires:
BIENVENIDO INFANTE SUAREZ
Después del triunfo de la revolución, Bienvenido se dedicó a
trabajar instalando teléfonos en la capital cubana. Por breves meses se
sintió hombre libre, parte de un nuevo proceso político que prometía
amplias libertades y derechos al pueblo cubano. Pero día a día, vio
el sueño desintegrarse. Arrestos en masas. Fusilamientos. Persecución
religiosa. Censuras de prensa. Un sistema totalitario fue implantado.
Bienvenido Infante comenzó a conspirar de nuevo. A principios de
1960 se integró al clandestinaje del recién creado Movimiento 30 de
Noviembre. La vida conspirativa comenzó nuevamente. Su hermano
menor, Roberto, también se integró al clandestinaje. Ambos hermanos
se enfrascaron en una peligrosa tarea con un tercer conspirador,
Radamés Amador Cruzata. Cruzata era un hombre valiente
jugando un doble juego. Oficialmente era sargento de
investigaciones del departamento de Seguridad del Estado, el aparato
represivo del régimen. En realidad, Cruzata era uno de los miembros
mas abnegados del clandestinaje, un hombre que tenía que pretender ser
lo que no era, para poder ayudar a sus hermanos de lucha.
Todos los días, Amador Cruzata llamaba a Infante de un
teléfono público a otro teléfono público. En breves segundos, el agente del aparato represivo leía rápidamente una lista de nombres de personas que serían arrestados por cargos políticos ese día. Entonces, mientras Cruzata se dirigía lo mas lentamente posible a arrestar a aquellos involucrados en delitos comunes, Bienvenido y Roberto se dividían la lista, moviéndose velozmente por los barrios habaneros, avisándoles a los conspiradores políticos que la fuerza represiva ya venia en su búsqueda. De esta manera, los hermanos Infante lograron salvar docenas de vidas de miembros de la resistencia. En febrero de 1961, los tres hombres fueron delatados por un infiltrado llamado Antonio Rodríguez Menier. Bienvenido y Menier habían estado conspirando para detonar una poderosa bomba en los registros nacionales e internacionales de la compañía de teléfonos en Águila y San José. Cruzata y Bienvenido fueron arrestados.Condenado a morir ante un paredón de fusilamiento junto a Cruzata. Bienvenido Infante se afeitó y se aseó con esmero.“Quiero morir bonito”, les dijo a los presos en la galera de La Cabaña. “Díganle a mi hijo que morí por la libertad de Cuba”.
A los veinte y tres años de edad, el 4 de marzo de 1961,
Bienvenido Infante Suarez murió junto a Radamés Amador Cruzata.
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